THE CRAZIES


(The crazies, 2010) 96´


Dirección               Breck Eisner
Guión                    Scott Kosar/Ray Wright
Fotografía             Maxime Alexandre
Música                   Mark Isham
Producción           Rob Cowan/Dean Georgaris


Timothy Olyphant
Radha Mitchell
Joe Anderson
Danielle Panabaker
John Aylward
Justin Miles
Larry Cedar
Brett Rickaby
Christie Lynn Smith
Glenn Morshower



Ogden Marsh es un tranquilo pueblo de algo más de mil seiscientos habitantes. Durante un partido de futbol americano uno de los vecinos irrumpe en el campo de juego portando un rifle. Interceptado por el sheriff del lugar, que se encontraba viendo el encuentro, el hombre no parece aceptar las órdenes que le imperan a lanzar el arma al suelo. Cuándo finalmente hace ademán de disparar es abatido por el agente de policía cayendo fulminantemente muerto.


Remake de la película del mismo título dirigida en 1973 por el padre del zombie contemporáneo cinematográfico George A. Romero, quien en esta ocasión se reserva el puesto de productor ejecutivo. Esta nueva versión logra mejorar en mucho una cinta original que en no pocas ocasiones se hace aburrida y que adolece de falta de ritmo en su narrativa.  La cinta dirigida por Breck Eisner, por el contrario, engancha desde el mismo momento de su inicio, poniéndonos en ambiente desde el minuto dos, que es cuándo se sucede la secuencia del enfrentamiento del sheriff Dutton con su vecino armado, para iniciar una huida hacia adelante en la que acompañaremos a unos protagonistas que tratan no solo de escapar de un virus mortal que transforma a las personas a las que afecta en seres con una agresividad fuera de control hasta el mismo momento en que la propia bacteria acaba con sus vidas, sino que igualmente han de escapar de un ejército que se ha desplegado por la zona afectada y que hará cualquier cosa para no dejar que ninguno de los habitantes salga de la zona de cuarentena establecida. En ese sentido toma las ideas centrales escritas por George A. Romero y Paul McCollough para la película original y que a saber son básicamente dos. La principal, como no podía ser de otra manera en un título del siempre crítico con la sociedad que le ha tocado vivir George Romero, habla de la militarización de la sociedad, estamento que no solo es responsable de la pandemia originada por una bacteria creada como arma biológica por ellos mismos, sino que se convierten en verdugos de su propia población de cara a mantener la situación bajo control, tanto a nivel médico como informativo. El segundo gran tema sobre el que habla The crazies es la propia enfermedad, y que traslada los postulados que ya había tratado el director en su obra más conocida, La noche de los muertos vivientes (1968) al terreno de la infección, ya que si bien en la cinta de finales de los sesenta eran zombies quienes acosaban a los protagonistas, ahora son enfermos de un virus que crea un nuevo tipo de zombificación. De hecho en la película que daría origen a toda una saga cinematográfica dirigida por el propio Romero con los muertos vivientes como protagonistas absolutos, ya se filtraba la idea de una explosión nuclear como origen de la resurrección de los cadáveres, siempre la mano del hombre como principal ejecutor del propio hombre.

Volviendo sobre la versión actualizada de The crazies, la película se apoya en un excelente guion escrito por todo un experto en estas lides Scott Kosar, responsable de la escritura de películas como La matanza de Texas (2003), El maquinista (2004) o La morada del miedo (2005), títulos todos ellos en los cuales tiene mucha importancia la generación del suspense como eje central sobre el que pivotar la historia. Y eso es lo que hace de The Crazies un título por encima de la media del género de infecciones, ya que la forma en que están planteadas y filmadas las diferentes escenas supone una constante de secuencias donde la tensión y el suspense son las verdaderas protagonistas. El ataque del personaje de Bill Farnum a su familia, la llegada de uno de los infectados rastrillo en mano a  la enfermería improvisada por el ejército en el instituto donde se encuentran atadas los personajes de Judy y Becca, la persecución por un helicóptero del coche en el que huyen  los protagonistas y que optan por ocultarse en un túnel de lavado que resulta ser una auténtica boca de lobo, el ataque en la cafetería al matrimonio superviviente…la película contiene infinidad de momentos para el recuerdo, instantes que te mantienen pegado a la butaca con el corazón encogido, siendo el resultado final una de las películas más destacables dentro del género de terror en el año de su filmación y eso que fue estrenada de tapadillo y sin apenas promoción.

Otro de los elementos que atestiguan el estupendo material de inicio con el que contó el director y que logró trasladar magníficamente en imágenes es como los personajes principales, encontrándose como lo hacen dentro del marco de estereotipos del ya de por sí estereotipado marco de pueblo apacible en el que se desarrolla la trama, resultan cercanos al espectador, logrando conectar con el mismo y haciendo de esta manera más impactante su devenir en su huida del horror en el que se ha convertido su lugar de residencia. Tenemos de esta manera al sheriff de una pieza que se erige en líder del grupo, la mujer de este, que es la doctora del pueblo y que forma junto a su marido una pareja estable y respetada con el añadido del embarazo de ella. Junto a estos, el ayudante del sheriff, con pocas luces como el mismo atestigua en un momento dado, pero que resulta ser el líder en la sombra que salva en no pocas ocasiones al grupo o la chica joven y elemento débil del grupo, posiblemente el personaje más flojo del elenco protagonista . Este cuarteto de supervivientes está francamente bien dibujado sin necesidad de dedicar una parte importante de metraje a desarrollarlos. Valga el ejemplo que ilustra el inicio mismo del film, mostrando la cámara la mano del sheriff conduciendo su coche y resaltando una alianza, lo que ya nos dice bastante a nivel familiar. La forma en cómo actuará en el altercado inicial que acaba con la muerte de Rory, quien irrumpe en el partido de beisbol arma en mano, deja evidente la capacidad  para asumir responsabilidades del personaje interpretado por Timothy Olyphant. Si bien del grupo protagonista el más logrado en su desarrollo es el de Russell, un ayudante leal a pesar de no gustarle destacar bajo su rol de segundón y que bajo una aparente imagen de palurdo de pueblo oculta a un hombre valiente y capaz de cargar con la parte más desagradable de la tarea. Si a esto añadimos los momentos en los que parece dominado por la enfermedad que acabará matándolo, no cabe duda que es el personaje más goloso de cuántos pueblan la cinta. La elección del grupo de actores que da vida a este pequeño grupo de prófugos en busca de una escapatoria de la trampa mortal en la que se ha convertido su hogar es totalmente acertado, ya que entremezcla actores y actrices solventes que sin embargo no son demasiado conocidos por el gran público, siendo Radha Mitchell y Timothy Olyphant los más famosos en base a su participación respectivamente en los films Silent Hill (2006) y La jungla 4.0 (2007). Esto hace a los personajes más cercanos y por lo tanto logran empatizar más con el espectador, algo que suele complicarse cuándo hay actores reconocidos encarnando a los protagonistas.

Un título muy recomendable para los amantes del sub género de infecciones que parecen haber recobrado algo de peso dentro de la filmografía de terror y que hace oídos sordos del tópico por el cual se generaliza con la idea de que los remakes son innecesarios en tanto no logran aportar nada nuevo y además suelen desmerecer de las cintas primigenias. The crazies en su versión de 2010 resulta totalmente actual por el planteamiento que hace del tema de las armas bacteriológicas (¿acaso hemos olvidado en que se escudó Estados Unidos con el patrocinio entre otros países de España para entrar a cuchillo en Irak?). En lo que se refiere a la película original de 1973, no hay dudas de que Eisner ha cogido una buena historia de base creada por los guionistas del título rodado hace cuarenta años y ha creado un título que mejora y mucho a su antecesora. Y cuidado con toser durante el visionado, no sea que estés infectado.  

Henry Jeckyll     

       












                                       

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