Dirección Jim Isaac
Guión Todd Farmer
Fotografía Derick Underschultz
Música Harry Manfredini
Producción Noel Cunningham
Lexa Doig
Kane Hooder
Lisa Ryder
Peter Mensah
Derwin
Jordan
Melyssa
Ade
Chuck
Campbell
Jonathan
Potts
Philip
Williams
Melody
Johnson
Kristi
Angus
Tras ser
capturado y ante la imposibilidad de acabar con su vida, se decide criogenizar
a Jason Voorhees para poder tenerlo controlado y evitar que al menos pueda
continuar con su vorágine de asesinatos. Pero poco antes de llevar a cabo este
proceso de hibernación un grupo de militares irrumpe en las instalaciones donde
se encuentra este para llevárselo y poder continuar estudiándolo. Cuándo se
dirigen a la cámara en la cual se encuentra recluido atado por multitud de
gruesas cadenas se dan cuenta que ha logrado escapar de sus grilletes.
Enésima
entrega de la saga iniciada en 1980 con Viernes 13 y que trata de actualizar la
franquicia (algo que queda manifiestamente patente en la utilización de un
título de cabecera diferente frente al sempiterno Viernes 13, parte…) a base de
salirse de los parámetros marcados en toda la serie de películas anteriores
mediante un recurso ya utilizado en otras sagas del género como Hellraiser o
Critters, la de cambiar la ambientación espacio temporal desde el manido
campamento Crystal Lake actual a una nave espacial en medio de la galaxia
cientos de años en el futuro. Para ello el guionista Todd Farmer (que en la
película interpreta al soldado Dallas) se saca de la manga la idea de la hibernación
del protagonista a lo largo de cuatrocientos cincuenta y cinco años, para de
esa manera justificar el cambio de escenario. El resultado no es que sea
espectacular pero mantiene un estilo que no abandona las marcas de la casa de
la franquicia, a saber:
Gore:
Viernes 13 es una serie de películas que apuestan por el gore y el uso de una
violencia explícitamente brutal a la hora de mostrar en pantalla los asesinatos
de Jason contra sus víctimas. En ese sentido Jason X no solo no se queda atrás sino que apuesta abiertamente por el
gore desde la misma secuencia inicial para presentar las escenas de los ataques
de Jason, convertido ya a estas alturas de la saga en una máquina de matar sin
ningún tipo de finalidad en sus actos y quien no se separará en ningún momento
del fiel machete que es parte inherente del propio personaje. Cuerpos
atravesados de lado a lado, cabezas cercenadas, gargantas rajadas, miembros
amputados…incluso el propio Voorhees sufrirá en sus carnes toda una vorágine de
disparos y golpes que le llevarán a perder las extremidades y parte del rostro.
Todo este recital de sangre y vísceras se muestra mediante un correcto y
atinado trabajo de los responsables de dicha área de efectos, quedando patente
el mayor presupuesto manejado por la cinta en relación al resto de títulos de
la saga para poder plasmar tanto dichas secuencias enclavadas dentro del gore
como las escenas que muestran las naves en el espacio. Sin ser un título de
gran presupuesto, y eso se acaba notando desde en el propio empaque final de
las imágenes hasta en el diseño de vestuario o las propias armas que manejan
los protagonistas (de apariencia bastante plasticosa), sí que ha sido más
mimada que los títulos anteriores de la franquicia. En este sentido su
responsable Jim Isaac partía con la ventaja de provenir del ámbito de los
efectos especiales.
Sexo:
Otro de los referentes a la hora de hablar de Viernes 13 era el uso recurrente
del sexo como elemento catalizador de la violencia, todo aquel personaje que mantenía
relaciones sexuales o fomentaba la promiscuidad era castigada con el filo fálico
del machete de Voorhees, en una lectura de la moral judeo cristina que no es
nada baladí. En Jason X hay algo de eso, ya que son como siempre suele suceder
en este tipo de películas, los personajes más mojigatos quienes sobrevivan al
ataque mortal de Jason, mientras aquellos personajes más promiscuos son quienes
acaban cayendo ante el yugo de nuestro inmortal protagonista. La película se
permite incluso homenajear estos principios en la secuencia que sirve de guiño
a la saga y en la cual Jason es engañado mediante la utilización de la realidad
virtual haciéndole volver al campamento de Crystal Lake de la década de los
ochenta en donde dos jovencitas le ofrecen alcohol y drogas antes de quitarse
las camisetas mostrando sus encantos y alegando que les encantan las relaciones
prematrimoniales. Imaginen el final (virtual eso sí) de ambas muchachas.
Tras
dejar claro que Jason X mantiene la esencia del resto de la saga Viernes 13,
habría que remarcar que el uso de una consciente auto parodia que de sí misma
hace la película la eleva por encima de la media de la saga, lo cual tampoco es
encumbrar el presente título como una obra redonda dada la mediocridad de la
franquicia, cuya mayor virtud fue la de crear y consolidar a un personaje como
Jason Voorhees. En este caso Jason X tiene el acierto de mantener a Kane Hooder
como Jason, el actor que más ha aportado al personaje, el que mejor se ha
mimetizado con este ídolo de masas del terror juvenil. Esta franquicia está
formada por un puñado de títulos mediocres y bastante insulsos en algún
momento, pero que logran cohesionarse como una de las grandes sagas del terror contemporáneo
a nivel de popularidad. De esta manera y como no podía ser de otra forma, larga
vida a Jason y a Viernes 13.
Henry Jeckyll















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