JASON X


(Jason X, 2001) 88´

Dirección               Jim Isaac
Guión                    Todd Farmer
Fotografía             Derick Underschultz
Música                   Harry Manfredini
Producción           Noel Cunningham

Lexa Doig
Kane Hooder
Lisa Ryder
Peter Mensah
Derwin Jordan
Melyssa Ade
Chuck Campbell
Jonathan Potts
Philip Williams
Melody Johnson
Kristi Angus





Tras ser capturado y ante la imposibilidad de acabar con su vida, se decide criogenizar a Jason Voorhees para poder tenerlo controlado y evitar que al menos pueda continuar con su vorágine de asesinatos. Pero poco antes de llevar a cabo este proceso de hibernación un grupo de militares irrumpe en las instalaciones donde se encuentra este para llevárselo y poder continuar estudiándolo. Cuándo se dirigen a la cámara en la cual se encuentra recluido atado por multitud de gruesas cadenas se dan cuenta que ha logrado escapar de sus grilletes.


Enésima entrega de la saga iniciada en 1980 con Viernes 13 y que trata de actualizar la franquicia (algo que queda manifiestamente patente en la utilización de un título de cabecera diferente frente al sempiterno Viernes 13, parte…) a base de salirse de los parámetros marcados en toda la serie de películas anteriores mediante un recurso ya utilizado en otras sagas del género como Hellraiser o Critters, la de cambiar la ambientación espacio temporal desde el manido campamento Crystal Lake actual a una nave espacial en medio de la galaxia cientos de años en el futuro. Para ello el guionista Todd Farmer (que en la película interpreta al soldado Dallas) se saca de la manga la idea de la hibernación del protagonista a lo largo de cuatrocientos cincuenta y cinco años, para de esa manera justificar el cambio de escenario. El resultado no es que sea espectacular pero mantiene un estilo que no abandona las marcas de la casa de la franquicia, a saber:

Gore: Viernes 13 es una serie de películas que apuestan por el gore y el uso de una violencia explícitamente brutal a la hora de mostrar en pantalla los asesinatos de Jason contra sus víctimas. En ese sentido Jason X no solo no se queda  atrás sino que apuesta abiertamente por el gore desde la misma secuencia inicial para presentar las escenas de los ataques de Jason, convertido ya a estas alturas de la saga en una máquina de matar sin ningún tipo de finalidad en sus actos y quien no se separará en ningún momento del fiel machete que es parte inherente del propio personaje. Cuerpos atravesados de lado a lado, cabezas cercenadas, gargantas rajadas, miembros amputados…incluso el propio Voorhees sufrirá en sus carnes toda una vorágine de disparos y golpes que le llevarán a perder las extremidades y parte del rostro. Todo este recital de sangre y vísceras se muestra mediante un correcto y atinado trabajo de los responsables de dicha área de efectos, quedando patente el mayor presupuesto manejado por la cinta en relación al resto de títulos de la saga para poder plasmar tanto dichas secuencias enclavadas dentro del gore como las escenas que muestran las naves en el espacio. Sin ser un título de gran presupuesto, y eso se acaba notando desde en el propio empaque final de las imágenes hasta en el diseño de vestuario o las propias armas que manejan los protagonistas (de apariencia bastante plasticosa), sí que ha sido más mimada que los títulos anteriores de la franquicia. En este sentido su responsable Jim Isaac partía con la ventaja de provenir del ámbito de los efectos especiales.

Sexo: Otro de los referentes a la hora de hablar de Viernes 13 era el uso recurrente del sexo como elemento catalizador de la violencia, todo aquel personaje que mantenía relaciones sexuales o fomentaba la promiscuidad era castigada con el filo fálico del machete de Voorhees, en una lectura de la moral judeo cristina que no es nada baladí. En Jason X hay algo de eso, ya que son como siempre suele suceder en este tipo de películas, los personajes más mojigatos quienes sobrevivan al ataque mortal de Jason, mientras aquellos personajes más promiscuos son quienes acaban cayendo ante el yugo de nuestro inmortal protagonista. La película se permite incluso homenajear estos principios en la secuencia que sirve de guiño a la saga y en la cual Jason es engañado mediante la utilización de la realidad virtual haciéndole volver al campamento de Crystal Lake de la década de los ochenta en donde dos jovencitas le ofrecen alcohol y drogas antes de quitarse las camisetas mostrando sus encantos y alegando que les encantan las relaciones prematrimoniales. Imaginen el final (virtual eso sí) de ambas muchachas.

Tras dejar claro que Jason X mantiene la esencia del resto de la saga Viernes 13, habría que remarcar que el uso de una consciente auto parodia que de sí misma hace la película la eleva por encima de la media de la saga, lo cual tampoco es encumbrar el presente título como una obra redonda dada la mediocridad de la franquicia, cuya mayor virtud fue la de crear y consolidar a un personaje como Jason Voorhees. En este caso Jason X tiene el acierto de mantener a Kane Hooder como Jason, el actor que más ha aportado al personaje, el que mejor se ha mimetizado con este ídolo de masas del terror juvenil. Esta franquicia está formada por un puñado de títulos mediocres y bastante insulsos en algún momento, pero que logran cohesionarse como una de las grandes sagas del terror contemporáneo a nivel de popularidad. De esta manera y como no podía ser de otra forma, larga vida a Jason y a Viernes 13.

 Henry Jeckyll       
    
 














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