CAPITAN AMERICA, EL PRIMER VENGADOR


(Captain America The first Avenger, 2011) 124´

Dirección               Joe Johnston

Guión                    Christopher Marcus/Stephen McFeely
Fotografía             Shelly Johnson
Música                   Alan Silvestri
Producción           Kevin Feige

Chris Evans
Hayley Atwell
Hugo Weaving
Tommy Lee Jones
Stanley Tucci
Sebastian Stan
Dominic Cooper
Toby Jones
Derek Luke
Richard Armitage




Steve Rogers es un joven cuya máxima aspiración en la vida es alistarse en el ejército de los Estados Unidos para combatir contra los nazis en Europa. Sin embargo, su aspecto frágil y débil y sus problemas respiratorios hacen que sea descartado una vez tras otra, hasta que el Doctor Abraham Erskine considera su perseverancia como un potencial de cara a su reclutamiento en un escuadrón de hombres que está formando de cara a ser sometidos a un experimento secreto del gobierno.


El hecho de ambientar esta primera entrega del Capitán América, uno de los héroes más icónicos de la factoría Marvel, en plena Segunda Guerra Mundial supone el principal acierto de una cinta que puede de esa manera diferenciarse del maremagno de adaptaciones cinematográficas de comics que están copando las pantallas en los últimos años y que en su mayoría están ambientadas en la época actual. Por otra parte no es ninguna excentricidad, ya que es el momento histórico en que se creó el personaje, que de hecho nació como una manera de luchar desde las historietas contra la amenaza nazi, y hace que la película tenga un aire pulp que le sienta de maravilla. La elección en ese sentido de su director, Joe Johnston, no parece casual, ya que logró un resultado notable en su segunda película como realizador, Rocketeer (1991), que mantiene ciertos paralelismos con el título presente en tanto ambos están basados en comics, aunque obviamente el Capitán América sea mucho más conocido, y en el hecho de que los dos títulos tienen esa estética ya mencionada cercana al serial radiofónico antiguo, y con ecos de steam punk en su iconografía más que sugeridos, especialmente centrado  en esta ocasión en el apartado que muestra un armamento y vehículos nazis con reminiscencias futuristas pero conservando la estética de los años cuarenta.

Este Capitán América, el primer Vengador  es una entretenida cinta de orígenes que si bien dedica un tramo importante de su metraje en dar a conocer como el flacucho Steve Rogers logra alcanzar el status de insigne Capitán América, consigue no aburrir en este trayecto, mostrando unos personajes bien definidos y que tendrán su pequeño sitio  a lo largo de la cinta a pesar de la omnipresencia del protagonista principal. Otro de sus méritos es que aliña adecuadamente los momentos más dramáticos y oscuros con otros más ligeros confiriendo a la cinta un tono muy logrado y que recuerda al tipo de tempo manejado por los propios comics. El ritmo es sostenido logrando además resumir determinados tramos en secuencias muy acertadas como el momento musical que ilustra la utilización del Capitán como reclamo publicitario y panfletario o el montaje de la toma de los bastiones de la organización Hydra por parte de Rogers y sus hombres, que resume en unos pocos planos toda una odisea de batallas y enfrentamientos. Estos resúmenes se hacen necesarios en tanto evitan que la extensión del metraje se dispare más allá de las dos horas que dura la película. Es de agradecer para los seguidores literarios del personaje, y yo no lo soy, como se homenajea al comic original en cuánto al tratamiento de los diferentes trajes, los escudos o la propia trama, que respeta la fuente original casi con total fidelidad en cuánto que mantiene intacto el propio espíritu de la misma.

Algo tan importante en una película de este tipo que nace con el propósito de convertirse en franquicia y que es la elección del protagonista se solventa con la asignación del papel a Chris Evans, quien ya contaba con experiencia en el género tras haber interpretado por dos veces a la Antorcha Humana en las fallidas películas  sobre Los Cuatro Fantásticos. Evans ofrece una interpretación contenida, sin llevar al personaje al exceso, mostrándose como un estupendo Capitán América por cuánto se presenta como un estandarte perfecto del americano modélico. La decisión de utilizar técnicas informáticas para que el actor pareciera más pequeño y enclenque en el tramo inicial antes de someterse al suero del súper soldado es todo un acierto, ya que además de que está excelentemente integrado y para nada resulta artificial, supone hacer al personaje creíble en su evolución, mucho más que de haberse contado con dos actores o de camuflar la soberbia forma física del intérprete mediante planos cortos y maquillaje. Un único pero y es el momento en el que al someterse al experimento y duplicar su tamaño, vemos como sus pantalones únicamente han encogido unos centímetros, en lugar de reventar completamente que es lo que hubiera sucedido si el Steve Roger post ensayo se hubiera intentado poner los pantalones  del Steve Roger pre ensayo. Pecata minuta pero me apetecía hacer la apreciación. Como némesis del protagonista un Hugo Weaving que el sí, interpreta a Cráneo Rojo con todo tipo de excesos y  tics reciclados de esta tipología de villanos megalómanos, algo que le hace caer en lo caricaturesco. Además, la caracterización del propio Cráneo Rojo no termina de convencer, resultando demasiado artificial y resaltándose demasiado las prótesis del maquillaje y un rojo intenso casi de dibujo animado. El resto de actores están acertados, destacando un Tommy Lee Jones con un papel al que sabe sacar el mejor partido, el de Coronel huraño y malcarado que sin embargo sabe mirar para otro lado cuándo es necesario.

El principal problema de la película se encuentra en que si bien es una entretenida cinta de súper héroes no destaca, no rompe. Contiene fallos de estructura como son una historia simplona y nada rebuscada, que curiosamente va perdiendo intensidad y fuerza según avanza la historia por medio de una sucesión de secuencias que carecen del clímax necesario ya que las misiones se suceden sin crear en el espectador la tensión necesaria algo que queda patente en un enfrentamiento final descafeinado. Una pena que esa vaguedad en la construcción del guion, que había avanzado un primer acto interesante, hace caer varios puestos a la cinta, que aún con todo resulta un homenaje honesto al personaje creado por Marvel hace casi ochenta años y que entretiene de inicio a fin.  

Henry Jeckyll            



















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